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ToggleIntroducción al ensayo como género literario
Además de ser un «escudo» contra el mundo real, la literatura es un instrumento necesario para la comprensión misma de nuestra existencia. Así, se afirma que toda literatura es «educativa» en el más amplio sentido, por supuesto, de la palabra. Es decir, la literatura es portadora de contenido y, en ese sentido, invita a sus destinatarios a reflexionar, a pensar, a cuestionarse, a posicionarse ante la realidad que le presenta. Y de otra parte, como la obra literaria significa en términos de lenguaje, su comprensión supone la sistematización del código que pone en marcha a través de los procedimientos argumentativos, pragmáticos, etc. La literatura, y en ella se incluye el ensayo (género literario y filosófico por naturaleza), contribuye así a la educación de la inteligencia y de la sensibilidad del individuo.
El género literario al que dedicamos este trabajo, el ensayo, es quizás uno de los más valiosos para alcanzar los objetivos antes enunciados, dado que es amo y señor de la razón y también del sentimiento. Como señala un gran exponente de la filología hispánica del siglo XX, el ensayo es una «composición oral o escrita en que se expone, analiza y comenta conocimientos sobre un tema, sin necesidad de presentar una investigación científica». Esta exposición de ideas se realiza en un andar pausado, dinámico, sensible, indirecto, creativo, abierto, sinuoso, respetuoso por el lector y el autor, lingüísticamente riguroso y elegante, intentando provocar en él, más que en enterarle, una respuesta que ejercite su sensibilidad y su razón.
El ensayo como herramienta de expresión personal y académica
El análisis de la definición de la actividad y sus objetivos, vinculados al tema, ha reclamado la necesidad de valorar, en una segunda etapa, la relación que mantiene la actividad formativa del estudiantado de la carrera de Psicopedagogía. El ensayo como práctica de la expresión personal y académica. En el ensayo académico se refleja la postura del sujeto «que piensa», el investigador; la persuasión se resiente si se percibe que faltan estímulos directos que emanen de la propia voz del escritor y que no sólo le indiquen los pasos del discurso, sino que también le expongan aquellos razonamientos o descubrimientos a los que ha arribado. A lo largo de este apartado desarrollamos algunas ideas que ilustran los aspectos más acentuados de la idea del ensayo como espacio de relación entre el alumno y el propio texto, y del ensayo como herramienta para el acto del saber pedagógico. La cátedra puede ser tentadora, desde su voluntad esclarecedora, y desviarnos de la autorreferencialidad en la dimensión del paradidáctico, al asumir la misión rectora de los principios del mismo. Justamente, una de las persistencias que se aprecian en el ensayo crítico de la conceptualización teórica es que, desde su acto significante fundacional, deberíamos deducirla del acto epistemológico. No existe acuerdo unánime en su manejo discursivo y enfoque epistemológico, y ello tiene que ver con el entrecruzamiento de diferentes filiaciones teóricas presentes en la psicopedagogía. Si bien en esta producción hemos desarrollado sólo tres acepciones en torno a su significado, de por sí escaso, y a la disimetría que se da en la preferencia de cada una al interior de la psicopedagogía.
El ensayo como recurso pedagógico en la educación
De acuerdo con el ensayo, este es empleado en la educación para fortalecer los procesos de razonamiento, persuasión, construcción de preguntas, manejo de la información, diálogo y apertura de espacios académicos. Es un medio útil en distintas disciplinas del pensamiento, como la matemática, las ciencias sociales y las ciencias naturales, y es empleado tanto en la educación básica, en la media y la preparación para revalidar materias, como en la educación superior y la preparación para la vida laboral. Además, el ensayo ofrece la posibilidad de comprensión, creación y diálogo, fortalece la argumentación y exposición, ayuda a aprender, comprender y organizar conocimiento, mejora la redacción y su discurso, y ayuda al manejo de la información.
Del mismo modo, las lecturas propuestas por los profesores dan pautas para dar una buena argumentación, son insumos ideales para enriquecer el vocabulario y la escritura producida, son base de la censura e inferencia sobre el mensaje, fortalecen la imaginación y el espíritu creativo y pueden ofrecer distintas visiones o referentes que fortalezcan los ensayos creados por los estudiantes. Se dice: “Las ideas no pueden simplemente ser flotantes en la cabeza de las personas; por el contrario, las ideas deben ser causadas o descubiertas a fin de que tengan peso y significación.” Por eso, cualquier propuesta de ensayo se puede enriquecer con la lectura de distintos argumentos. Del mismo modo, para lograr que los estudiantes tengan claro cuáles son los criterios que querían ellos en el ensayo, es importante dejar un documento con los lineamientos necesarios, al cual ellos, si lo desean, tengan acceso para futuras consultas o recordar cuáles son las pautas que deben seguir. Entonces, enviar un documento con los criterios: tema, tipo de ensayo, propósitos, pautas de escritura, criterios de calificación, entre otros.
El impacto del ensayo en el desarrollo de habilidades literarias y críticas
Desde el punto de vista literario, el ensayo fomenta la libertad y la creatividad del escritor, pudiendo abordar cualquier asunto de interés general o íntimo y sin el riguroso encadenamiento de los argumentos que impone la denominada estructura lógica. Consta de un mundo de innumerables ideas que se desarrollan en su interior, permitiendo, incluso, que aparezca un «subtexto» que refuerce la tesis que persigue, aunque esta no sea explicitada en las palabras, sino sugerida. Por otra parte, el ensayo debe estar basado en la fuerza conviccional del autor, careciendo de validez los argumentos que utilice si el lector percibe que quien oculta tras ellos es un hombre sin carácter, siendo esta una habilidad que se puede desarrollar con el tiempo. Además, adquiere una mayor riqueza lógica y expresiva cuando el argumentador supera la idea de fundamento último por el de último hábito hallado y por aquel que cada vez que se presenta implica o requiere nuevas estrategias para ser resuelto. En fin, se trata de una forma inmejorable de expresión de los afectos personales, reforzando el modo de actuar del sujeto que ensaya.
Ya hemos repasado las dificultades iniciales de la escritura, las que conciernen al desarrollo de la conciencia gramatical y crítica y las que refuerzan la cultura literaria de los alumnos. Lógicamente, a raíz de esta larga lista, parece claro que el ensayo tendrá un fuerte impacto en el desarrollo, no solo de la habilidad literaria, sino de las propias capacidades críticas de los estudiantes. Por una parte, el esfuerzo de expresión literaria contribuirá a mejorar, notablemente, los textos escritos por los alumnos, que cada vez se decantarán más por un estilo personal y correcto; pero, por otro lado, el desgaste de las propias capacidades intelectuales del alumno, en una dirección puramente reflexiva y analítica, será inevitable y, en líneas generales, muy beneficioso para los estudiantes más jóvenes.
El ensayo como medio para fomentar el pensamiento crítico y la reflexión personal
De esta manera, una de las metas más importantes del presente ensayo consiste en demostrar el valor educativo de esta estrategia de trabajo que no se limita a construir conocimientos, sino que también favorece el desarrollo de las competencias intelectuales necesarias para la retención y la utilización reflexiva de esa información. Tal es el caso de la capacidad de orientarse en la búsqueda, selección y análisis de la información; de la habilidad para organizar y sintetizar los saberes cotidianos alrededor de «macroproblemas» que faciliten la clasificación de los menores; de comprender y expresar con corrección escrita, o del manejo en la argumentación crítica necesaria para situar los propios planteamientos en la dialéctica científica. La reflexión filosófica que solemos tener de nosotros mismos y de los problemas que despierta nuestra existencia se domina mediante el procedimiento de análisis y síntesis que se ve facilitado con la redacción de textos de reflexión personal.
El ensayo se presenta como una actividad dirigida a conseguir estos objetivos porque, además de conllevar la información previa, plantea ¿qué y cuánto sabe el/la alumna/a sobre las cuestiones de fondo relativas al tema?, justamente a través de una serie de actividades incide sobre ella (cómo organiza la información, cómo argumenta lo que quisiera demostrar, qué relaciones establece entre lo que ha conocido y las nuevas problemáticas, con qué claridad expone su reflexión, con qué calidad ha sabido elaborar un discurso adecuado?). ¿Qué es lo que debe distinguir este tipo de actividad del resto de estrategias formativas? Debe hacerlo el fuerte compromiso que el alumnado establece con la actividad porque la percibe como relevante; porque le plantea cuestiones problemáticas que no es lo suficientemente competente para resolver y que lo conducen hacia la fase de conocimiento.
La evaluación del ensayo en el ámbito educativo
En el ámbito educativo resulta perentorio proporcionar al alumno nuevas estrategias didácticas en el campo de la expresión escrita, y no sólo limitarse a las reglas de la corrección tradicional de la gramática y la ortografía. Son numerosas las contribuciones de los claustros a la utilización del ensayo como género en el tiempo libre analizado en forma de recensión bibliográfica, pero en cambio, son pocos los trabajos que abordan este tema en el ámbito propio de la enseñanza superior en el que se delimita y justifica las técnicas y estrategias que aportan los ensayos a la formación del alumno. Se fomenta el empleo del ensayo como auxiliar docente para alcanzar una comunicación efectiva, en el contexto concreto en el que se reivindica la labor de la asignatura en general y de sus ensayos colectiva e individualmente, recrea a sus estudiantes el aprecio por la calidad de la redacción y les inicia en el desarrollo de ese nuevo formato de trabajo. Se subraya la utilización del ensayo, entre otros géneros textuales, para fomentar la escritura personal e indagar con interpretaciones propias sobre temas complejos.
Se «felicitan» a los alumnos por su participación en el trabajo de clase y se resume el contenido de los primeros temas de la asignatura junto con el esquema del análisis y comentario de los ensayos que han producido a lo largo del curso. El empleo de esta actividad empieza a dominar claramente otros que quedan reducidos a producciones diversificadas no redactadas en forma de ensayo. Pero no le dedica un ámbito amplio a explicar la finalidad del género, sus rasgos y los pasos técnicos para conseguir escribir un ensayo de calidad, aunque siempre insiste en la justificación específica de los diversos ítems y aspectos formales. En resumen, la situación examinada en la Universidad de la Facultad de Ciencias de la Educación resultaba similar a la descrita en la Facultat d’Económicas en el año 2002.
Conclusiones y perspectivas futuras
Al concluir, se manifiesta a través de los argumentos analizados que los ensayos literarios representan una herramienta de lenguaje proporcionada para expresar opiniones personales, pensamientos, construcciones de conocimientos o simplemente ideas que despiertan su interés. Si a eso le sumamos el hecho de que dichas producciones necesitan de un esfuerzo creativo, de una formulación clara, de una utilización correcta de la lengua y especialmente una relación armónica de sus componentes, no solo estamos incentivando el desarrollo de capacidades críticas, sino que también transformamos el acto de escribir en un acto con alto contenido estético, con un alto grado de refinamiento. La literatura, al fin y al cabo, se convierte en un saber para la vida. Es reconocida como una forma de la inteligencia y su formación desarrolla sensibilidad estética.
En educación, pues, no solo se fomenta la capacidad de desarrollar un discurso o la comprensión de la lectura, como se expresó anteriormente, sino que su uso tiene efectos significativos en la formación de la personalidad. Como se mostró en los distintos apartados y actividades analizadas, permite desarrollar el hábito de la observación, favorece la percepción sensorial, despierta la creatividad y estimula la concentración. Pero todos estos beneficios y modos de influir se dan siempre y cuando se comprenda plenamente su papel dentro del currículo y, en especial, dentro de la formación integral que ha de caracterizar a la educación. Lo contrario supone causar un perjuicio irreparable a una de las manifestaciones de la inteligencia: la inteligencia literaria. Dediquemos, por tanto, la atención y el tiempo que se merece en beneficio del desarrollo pleno de la personalidad del alumnado.